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Club Taurino Italiano

Cayetano cae de pie en su debut y Roca Rey persiste en el neotremendismo

 

José Antonio Del Moral

11 julio 2017

www.detorosenlibertad.com

 

Reventón en las taquillas, agosto de la reventa y ambiente por las nubes. Tan enorme expectación se centró en el regreso de Andrés Roca Rey a Pamplona tras el doble gran triunfo del año pasado en su presentación y en Cayetano poe su tardío debut sanferminero que resolvió saliendo a hombros al cortar una oreja de cada uno de sus toros bajo el influjo de su fama mediática y en el mejor momento de su vida profesional. Excelente corrida de Jandilla salvo el primer toro que le cupo en desgracia a Miguel Ángel Perera, luego con más suerte en el cuarto con el que podría haber triunfado de no haber fallado con la espada. No obstante, el extremeño llevó a cabo una faena muy de su gran corte que no acabó de ser apreciada por el público. De todo lo contrario gozaron Cayetano y Roca Rey aunque con distintos conceptos del toreo. El menor de los hijos de Paquirri  combinó la raza de su aristocrática estirpe con maneras que en varios pasajes con el capote y con la muleta recordaron a las de su ilustrísimo abuelo, Antonio Ordóñez , el grandioso e inolvidable torero que más adoraron en la capital de Navarra. Roca Rey, por su parte, volvió a repetir los cada vez más emocionantes alardes de su singular valor logrando una oreja de su primer toro y otra del sexto tras sufrir otro percance más al entrar a matar cual kamikace. El limeño no pudo acompañar a Cayetano en su multitudinaria salida a hombros de la plaza como consecuencia del tremendo golpe y de las heridas recibidas de las que fue atendido en la enfermería de la plaza.

 

Plaza de toros de Pamplona. Martes 11 de julio de 2017. Séptima de feria. Tarde cálida con lleno de no hay billetes.

Seis toros de Jandilla, bien aunque razonablemente presentados en variedad de pelajes y de muy buen juego en distintos grados de fuerza y de bravura salvo el que abrió plaza que apenas se prestó al lucimiento. El segundo fue muy noble aunque se rajó al final por el lado izquierdo. El tercero, también noble aunque sin clase. Asimismo noble el cuarto que duró mucho, quizá demasiado por pasado de faena. Noble también en quinto aunque falto de energía. Y estupendo además de muy encastado el sexto.

 

Miguel Ángel Perera (plomo y oro): Estocada caída, palmas. Pinchazo muy hondo, ovación con saludos.

 

Cayetano (turquesa y oro): Estoconazo, oreja y fuerte petición de otra. Más de media estocada muy tendida y dos descabellos, aviso y oreja. Salió en hombros.

 

Andrés Roca Rey (marino y oro): Pinchazo y estocada caída, aviso y oreja. Estocada atracándose resultado rota la empuñadura del estoque y revolcado además de herido. Con el toro terminó Perera de dos descabellos, oreja. Tras intentar seguir, el torero perdió el conocimiento, siendo llevado a la enfermería por las asistencias. Fue operado de «una cornada limpia en la cara interna del muslo izquierdo con dos trayectorias: una en profundidad, que diseca los músculos recto interno y aductor mayor, con contusión en el aductor mediano de 10 centímetros, y otra de otros 10 en dirección distal, que no afectan a venas ni a músculos importantes, de pronóstico reservado». También sufre «un varetazo y contusión en zona abdominal»

 

Curro Javier, Javier Ambél e Iván García destacaron en la brega y en banderillas.

 

 

 

Como era de esperar, la decoración cambió a mejor ganaderamente hablando y, de paso, también la torera en el por ahora mejor espectáculo con notable diferencia en lo que va de feria. Todo el mundo encantado de haber podido asistir al festejo e imagino que también los miles que lo vieron por televisión. Dicho lo cual en líneas generales aunque, como es obligada misión del crítico, habrá que entrar en matices porque no todo lo sucedido mereció esos plácemes ditirámbicos que se suelen emplear en estos casos.

 

Empezando por la concesión de las orejas que se cortaron, mi opinión, desde luego pienso que no coincidente con la de otros colegas, creo que ayer el palco le robó a Cayetano la segunda oreja del tercer toro y que luego regaló las que cortaron Roca Rey del segundo y al mismo Cayetano del quinto. Claro que tanto una como otra fueron pedidas por mayoría y, por tanto, reglamentarias.

 

Luego están los gustos de cada cual y el mío es que la lidia y la faena además de la estocada de Cayetano al segundo toro de la tarde fue, con mucho, lo mejor de la corrida de ayer. Bien es cierto que Cayetano ha llegado al gran momento en que se encuentra ahora mismo con bastante retraso y tras una primera retirada, obligada por los percances que sufrió debidos a su impericia. Pero su caso es que, en esta última y espero que sea duradera etapa, el menor de los Rivera Ordóñez anda como pez en el agua, seguro de sí mismo, fresco como una lechuga recién cortada y dispuesto a darse por entero. A su incuestionable raza, heredada de las de sus ilustres progenitores, está añadiendo soltura, entrega, inteligencia y unas maneras que en la versión digamos de su valor, recuerdan a su padre y en las artísticas a su abuelo. Las largas cambiadas, los muletazos de rodillas completamente entregado, son del padre. Y la limpieza, la manera de ejecutar el toreo fundamental son netamente ordoñistas. Esas verónicas rodilla en tierra nos devuelven a los tiempos gloriosos de abuelo. Hay momentos en este Cayetano divinamente actual que parece que estamos viendo al gran maestro de Ronda. Y eso es una maravilla. El empaque, el temple, la donosura, la naturalidad… la manera de citar, sobre todo con la mano derecha en los acariciantes redondos, los monumentales pases de pecho… En fin que los que vimos y gozamos con gran maestro, revivimos nuestra juventud. Bendito tesoro que parece un sueño hecho realidad. Todo esto con su primer toro.

 

Pero luego, con el quinto, que tuvo el defecto de blandear, salvo en el magnífico arranque de la faena por aterciopelados ayudados por al alto, también puro Ordóñez, el resto no tuvo la misma enjundia ni el mismo trazo que los de la faena anterior porque quizá tratando de evitar que el animal perdiera las manos, lo cual es compresible y hasta inteligente, Cayetano lo toreó por las afueras, por lo que no tuvieron el mismo eco y quizá por ello también que recurriera finalmente al arrebatado toreo de rodillas y a los desplantes de igual guisa en su propósito de recalentar el ambiente.

 

Vayamos ahora con Andrés Roca Rey que, sin que le viéramos mal, no fue el de sus mejores tardes. Me chocó mucho que no interviniera en quites en los toros de sus compañeros como solía hasta ayer. Vamos, que antes no perdonaba ni uno… ¿Qué le pasa?. Además, sus abusos con el capote que se prodigan con suertes casi siempre enrevesadas cuando no sucias y enganchadas en gaoneras, saltilleras, tafalleras…. Empéñese en perfeccionar el toreo a la verónica que es la suerte fundamental del capote…

 

Bien es cierto que ayer salió sin duda espoleado tras las actuaciones de Cayetano. Pero recurriendo a sus tantas veces señalado por mi como neotremendismo. A esos cambios por la espada, a esos repentinos alardes tan distorsionantes e la naturalidad y de la elegancia, más en busca de emocionar por el riego, que no por el arte. A esas continuas miraditas al tendido en busca de palmas. A ese sacudirse tanto el cabello cual crin equino tras rematar cada tanda… Y eso, no es de recibo en alguien llamado a ser no solo lo que ya es, sino a mejorar y a ir perfeccionando su toreo… en vez de ir para atrás como lo cangrejos. A este todavía muy joven torero, hay que exigirle que modere de una vez por todas esos efluvios, digno de malos  rejoneadores. Como también suplicarle cambie de planteamiento… Que el toreo no es que te cojan los toros sino todo lo contrario. Sería lamentable que en esta persistencia en asustar a la gente, en esta lucha en pos de reventar el cotarro como sea y costa de lo que sea, en este empeño en salirse de madre, cualquier día ocurra lo que tanto tememos…. Por el momento, demasiadas cogidas, demasiados percances, excesivo ir contra corriente y contra la lógica del mejor toreo que, además le hemos visto llevar a cabo en más de una ocasión aunque quizá le falte clase, que esa es una cualidad que no puede aprenderse porque es Dios quien la concede…

Con respecto a Miguel Ángel Perera, es cierto que a estas alturas de su admirable carrera, a la perfección de su toreo tan firme como inequívocamente templado, le está empezando a faltar eco, mensaje, ese no se sabe qué… Y por eso se empeña en alargar excesivamente sus faenas. En la muy buena de ayer frente al cuarto, terminó aburriendo al personal. Está bien que recurra a sus famosos arrimones que recuerdan tanto a los del irrepetible Paco Ojeda. Pero sin pasarse de rosca. Ayer se pasó de faena y por eso se rajó el animal poniéndose difícil de igualar para la estocada.

 

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