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Club Taurino Italiano

Javier Castaño, el torero que venció al cáncer

 

Paco Cañamero

30 marzo 2016

Glorieta Digital

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A la hora concertada tocamos el timbre en el domicilio de Javier Castaño y enseguida baja a buscarnos Chus, su mujer y llega la alegría por el reencuentro de quien fue tantos años compañera de trabajo y sobre todo una fiel amiga que tiene en su cara grabada la huella de la bondad. Un ascensor nos conduce a la residencia, un precioso dúplex y nada más abrir la puerta allí corretea la pequeña Sabela, feliz y revoltosa, que es la alegría de la casa y la pasión de sus padres. Al momento sale al encuentro Javier y llega el abrazo del viejo amigo con cuya carrera artística se ha convivido desde sus inicios.

Javier, al que se le ve sonriente nos invita a sentarnos, pero antes uno no puede menos que perder la mirada ante ese paraíso de las estanterías cargadas de trofeos. Es la casa de un torero y como tal la tiene decorada. Pero de un torero grande que ha sabido ganarse lo que tiene con su esfuerzo y una vitalidad ejemplar. Porque su carrera nunca fue fácil y siempre le costó ascender por las más empinadas rampas para hacerse notar y dar el golpe de atención en el momento que lo necesitaba; pero más ahora en este invierno en el que ha tenido que poner todas sus fuerzas para espantar de su vida una maldita enfermedad. Con él hablamos de toros y también de esa ‘guadaña’ que lo amenazó.

 

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Le espera la nueva temporada y su nombre colgado de las dos grandes ferias con el hierro de Miura. Empieza pisando a tope y sin tapujos. ¿Qué espera de 2016?

Todo. Es un año en el que han venido las cosas diferentes. La verdad es que este invierno me estaba preparando a tope y con una ilusión total. Estaba muy fuerte y con deseos de ir a América, en la que tenía hechas varias corridas en Venezuela, pero al final llegó este contratiempo que no me esperaba y me ha tocado convivir en los tres últimos meses, que han sido muy duros y me he dedicado a luchar contra él para superarlo.

¿Cómo se encuentra ahora?

Muy feliz al comunicarme que ya lo he superado, pero físicamente un poco más débil de lo normal al perder masa muscular en el tratamiento, pero con toda la ilusión puesta en Sevilla para torear la corrida de Miura.

Esta semana ha vuelto a tentar y al primer sitio que ha ido ha sido a la ganadería de Miura, ¿ha sido muy especial volver a pisar la leyenda de la finca de Zahariche con las circunstancias especiales que ha vivido?

Sí. Mucha alegría. No lo puedo explicar. Llevaba sin tentar desde diciembre y volver a sentirte torero, a ir al campo y encima reencontrarte con la ganadería de Miura, que tantos éxitos me ha dado y ha significado en mi carrera, ha sido muy emocionante. La verdad que me he sentido tan bien que no te sabría explicar el sentimiento tan bonito vivido frente a las embestidas de las vacas de Miura.

 

 

Me hablaba del reciente contratiempo vivido en su salud. ¿Cómo se entera que está mal?

En realidad pasado el día de Reyes me dio un dolor muy fuerte y repentino en el bajo vientre que me duró como tres días sin saber de qué era. La verdad que en principio no le dimos importancia, pero al llevar pantalón vaquero y sentarme sentía más molestias, algo que se acentuó un día que vino a visitarme Pedro Carra junto a su familia desde Calahorra y fuimos de excursión a La Alberca. Al ver que era algo extraño decido ir a visitar al doctor Luis Carrasco y él enseguida analizó las cosas y me dio el resultado. Creo que he tenido una gran suerte de caer en las manos de una eminencia de la medicina como es el doctor Luis Carrasco.

El doctor Carrasco es muy grande, un cirujano de categoría y una persona increíble. Un gran tipo, ¿verdad?

Todo lo que diga de él es poco. Ha sido mi ángel de la guarda, quien me ha dado confianza y en estos tres meses no me ha dejado ni un minuto. Me operó en la Santísima Trinidad, de Salamanca, pero después el tratamiento por mediación suya lo he hecho en el hospital Provincial de Zamora, dado que él ejerce la cirugía en el Virgen de La Concha de esa ciudad y era para todos más fácil.

Javier, ¿cuál es su pensamiento en el instante que escucha que tiene cáncer?

Miré fijamente a los ojos al doctor Carrasco y la verdad que se te viene el mundo abajo. Pero en ese momento sabes ya que lo tienes y te falta saber si se ha extendido y hay metástasis. Por esa razón en las pruebas inmediatas se pasa fatal hasta que se van descartando otro tipo de males. Porque por lo visto el tumor de testículos, como el que me ha tocado sufrir, al poco tiempo se extiende a los pulmones e inmediatamente al cerebro con lo que todo es infinitamente más complicado. Una vez descartado eso, dentro de lo malo, supe que había tenido mucha suerte.

A continuación llega el tratamiento de la quimioterapia, ¿fue muy duro?

Durísimo. Pensé al principio que lo iba a llevar mejor. Han sido días tremendos con los efectos secundarios que he tenido que pasar, todos ellos muy desagradables. Mientras tanto he tratado de no dejar de entrenar, de torear de salón, de hacer vida normal y no descuidarme. Pero hubo ocasiones que era imposible y el desánimo me podía. No te puedo decir que me he mantenido fuerte, porque sería mentira, porque hasta me quitó las ganas de comer y estuve dos semanas casi en ayunas, el agua era imposible de beberla, la caída del pelo… Son cosas que te van haciendo mella en la moral y hay que pasarlas, porque solo el tiempo es el que juega a tu favor de aliado. Y a él te aferras.

Y hoy que le han diagnosticado que el particular ‘viacrucis’ quedó atrás, ¿qué siente?

Sencillamente te digo que es uno de los días más felices de mi vida. Igual que el día que me comunicaron fue el más triste, hoy es todo ilusión y hasta siento dentro de mí algo inmenso. La verdad que me he enfrentado a una enfermedad que desgraciadamente es muy común, pero hasta que no la tienes no te imaginas todo lo mala y desagradable que es. Si esto que me ha ocurrido le sirve como estímulo a gente que esté en la misma situación para luchar la doy por bien empleada.

Así es, Javier, sus palabras tienen mucha fuerza y sentimiento. Ojalá que tanto como ha sufrido sirva de espejo y motivación de otras gentes.

Si, mientras duraba el tratamiento he convivido con muchísimos casos, con infinidad de dramas de personas que lo están pasando horrible. Por eso desde aquí les mando el apoyo y ánimo a toda la gente que lucha contra la enfermedad.

Bueno, y yendo de nuevo al plano profesional, además de Sevilla y Madrid, ¿cómo plantea la campaña?

Mira, estar anunciado en Sevilla me ha ayudado mucho, porque era un objetivo que tenía ahí y trataba de no dejar la preparación. Aunque me tenían prohibido ir al campo en casa toreaba de salón, andaba y dentro de lo que podía no me descuidaba. Ahora iré de tentadero todos los días para recuperar la masa muscular y el fondo perdido en estos meses con la finalidad llegar a Sevilla al cien por cien.

 

 

Una pena no estar en la feria de Nîmes que acaban de presentar los carteles. Muy mal, ¿no?

Esa es una plaza en la que siempre que he ido he regresado con vibraciones muy positivas. Desde la confirmación que fue un gran triunfo, sin olvidar el día que maté seis miuras, que fue una gesta muy recordada en Francia y desde entonces siempre que he vuelto a Nîmes al acabar el paseíllo me obligan a salir a saludar, lo que es sinónimo de que esa afición se siente muy identificada conmigo. De todas las formas la plaza está ahí y estoy seguro que pronto volveré a torear en ese magnífico marco.

Algo que marca su trayectoria es la cuadrilla que tiene, con la que ha compartido tantos triunfos. En ocasiones le ha dado muchísimo protagonismo, ¿cree que esa generosidad le ha perjudicado en su faceta torera?

No. Siempre he intentado aportar cosas a la Fiesta y una de ellas era la lidia total, que muchas veces me ha favorecido y a lo mejor alguna vez no, pero siempre busco la calidad del espectáculo y la emoción, algo que para nadie ha pasado inadvertido. Además, si Dios quiere aún me quedan muchas cosas que dar en el toreo.

¿A qué hombres lleva este año a pié y a caballo?

A caballo estarán Fernando Sánchez y Alberto Sandoval; a pie Marcos Galán, Fernando Sánchez y otro lidiador que de momento irá rotando.

Es hermano del matador de toros Damián Castaño, un chaval majísimo y que está siempre a su lado y ha seguido sus pasos. ¿Cómo ve su carrera y de qué manera ha estado usted a tu lado?

Me siento muy orgulloso de él. Está luchando y con mucha ilusión, la pena es que a este tipo de toreros que se quieren abrir paso le han quitado esas corridas de plazas de tercera, en los pueblos, en las que se curtían. Pero lo veo en un momento extraordinario y pendiente de confirmar en Madrid, que sería algo muy importante poder dar ese paso, que si lo hace con una corrida de garantías puede mostrar el magnífico nivel que atesora. Pero estoy seguro que su espera tendrá los frutos apetecidos.

¿De qué manera ve el toreo en estos tiempos tan cambiantes?

Lo veo con sus pros y contras. Con una magnífica generación de toreros y también con ese momento delicado por las corrientes antitaurinas y ataques de ciertos políticos. Pero yo pienso en positivo y sé que todo esto se va a arreglar.

Usted también ha sido víctima de estos ataques, ¿se siente mucha impotencia?

Si, un año en León me quisieron volcar la furgoneta y fue algo muy desagradable en el que te ves impotente. La verdad que se trata de gente poco civilizada, a diferencia del sector taurino, que hemos demostrado ser pacíficos y saber estar ante tantos ataques tan injustos y carentes de razón.

Hoy su nombre está muy consolidado, pero en quién sigue fijándose. ¿A qué toreros tiene en su altar?

A muchos. Admiro a  todos los grandes que ha dado Salamanca, a Dámaso González y otros a los que me gusta admirar. No me gusta dar nombres, pero de casi todos he tratado de mirar y fijarme.

¿Y de los que comparte cartel?

Sin excepción con todos. Y más en este tipo de corridas dudas que unen más porque compartimos tantos miedos y sensaciones. En otro cartel a lo mejor la competencia es más reñida, pero en estos también la hay, aunque con la diferencia de que el toro del compañero lo vives mucho, porque estas corridas te ponen al límite.

¿Su mejor tarde fue la encerrona de Nîmes con toros de Miura?

Si, a toro pasado ha sido una de las más importantes de mi vida por todo lo que significa. En otras he cuajado toros mejor, pero aquella por todas las circunstancias fue distinta.

¿Una asignatura pendiente?

Sevilla y Madrid, ahora que está cerca.

¿Sueña con la puerta grande Madrid?

La verdad que sería un sueño. Pero esos sueños si los buscas al final acabas disfrutándolos y convertidos en realidad.

Ojalá este año sea realidad. Que la merece en su faceta de hombre ejemplar y de torero valiente.

Gracias.

Al despedirnos de Javier e improvisar una tertulia junto a Chus, su mujer, la pequeña Sabela continúa llenando de alegría la casa. En ese momento suena el timbre y llega Marcos Galán, el magnífico peón de brega de la cuadrilla. Enseguida decimos adiós y quedamos emplazados una tarde posterior a su actuación en Sevilla para ir a disfrutar de su amistad, pero con la condición de reunir alrededor de la misma mesa al doctor Luis Carrasco y a Carlos Mateos.

A continuación mientras bajo la escalera que conduce a una preciosa zona de piscina y juegos infantiles lo hago admirando mucho más a este pedazo de torero llamado Javier Castaño que es un ejemplo para la vida.

 

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